{"id":604,"date":"2022-11-24T09:27:16","date_gmt":"2022-11-24T09:27:16","guid":{"rendered":"https:\/\/proyectoadicciones.com\/revista\/marihuana-y-psicosis-en-un-brote-psiquico-ejemplo-real-2\/"},"modified":"2023-04-08T17:17:43","modified_gmt":"2023-04-08T15:17:43","slug":"marihuana-y-psicosis-en-un-brote-psiquico-ejemplo-real-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/proyectoadicciones.com\/revista\/marihuana-y-psicosis-en-un-brote-psiquico-ejemplo-real-2\/","title":{"rendered":"Marihuana Y Psicosis En Un Brote Ps\u00edquico. Ejemplo Real"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff0000;\">RIESGOS REALES: \u00bfRecordamos la noticia?<\/span><\/h2>\n<hr \/>\n<h2><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/h2>\n<p>\u00abEncender el primer porro de marihuana. Un acto tan simple, tan cotidiano para muchos j\u00f3venes de nuestra sociedad. <strong>Para \u00e9l fue introducirse en un mundo destructor, arrastrando a su familia tambi\u00e9n\u00bb<\/strong>. Una espiral que Gonzalo G. recorri\u00f3 entre centros de desintoxicaci\u00f3n, hospitales, psiqui\u00e1tricos, pesadillas y muchas ausencias. El pasado viernes, en el en\u00e9simo brote psic\u00f3tico, <strong>el joven de 26 a\u00f1os atac\u00f3 a su padre, intent\u00f3 suicidarse y acab\u00f3 con la vida de su madre con un cuchillo<\/strong> en el chalet en el que la familia veraneaba en Menorca.<\/p>\n<h2>DESARROLLO<\/h2>\n<p>La Polic\u00eda<strong> le encontr\u00f3 en cuclillas con el cuerpo de su madre en brazos agonizante,<\/strong>como recog\u00eda el diario Menorca. Ella, Mayte G., de 59 a\u00f1os, hab\u00eda intentado tranquilizarle mientras bland\u00eda el arma en la terraza de la vivienda en plena madrugada. <strong>No era la primera vez que le ve\u00eda as\u00ed.<\/strong> Ido. Agresivo. Ausente. Hac\u00eda apenas unos meses que hab\u00eda publicado un libro, Mi armario, en el que relataba la pesadilla y la lucha que hab\u00eda perseguido a la familia desde que <strong>la adicci\u00f3n de Gonzalo a la marihuana asom\u00f3 por la puerta.<\/strong> De c\u00f3mo se convirti\u00f3 en una \u00abpersona desconocida\u00bb, en \u00ablo m\u00e1s doloroso\u00bb de sus vidas.<\/p>\n<p>Los primeros s\u00edntomas llegaron cuando el joven ten\u00eda s\u00f3lo trece a\u00f1os, pero a\u00fan tard\u00f3 uno m\u00e1s en reconocerle a un psic\u00f3logo que consum\u00eda marihuana. <strong>Su comportamiento, recordaba su madre, era \u00abextra\u00f1o, err\u00e1tico\u00bb.<\/strong> Quisieron ingresarle en un centro de desintoxicaci\u00f3n juvenil, pero el especialista se opuso a la decisi\u00f3n. Y arrastraron tres a\u00f1os de tratamiento en el que, lejos de mejorar, a\u00fan iba a peor. \u00abLos profesores nos dijeron que consum\u00eda demasiado, su asistencia era nula y la escuela no pod\u00eda hacer nada m\u00e1s por \u00e9l. [&#8230;] Empezamos a ir de colegio en colegio pero nadie lo quer\u00eda aceptar\u00bb, recordaba Mayte G. en un libro presentado el pasado mes de enero en Barcelona y del que toda la recaudaci\u00f3n, decidi\u00f3 la fallecida, se destinar\u00eda a ayudar la rehabilitaci\u00f3n de adictos.<\/p>\n<p><strong>\u00abPocos sabemos qu\u00e9 es la adicci\u00f3n, y hasta que no nos toca no tenemos idea de c\u00f3mo combatirla ni qu\u00e9 tendremos que afrontar:<\/strong> [&#8230;] la impotencia de no saber qu\u00e9 pasa, de preguntarte repetidamente por qu\u00e9 te ha tocado a ti, qu\u00e9 tienes que hacer\u00bb, reconoc\u00eda. La sombra, en su caso, hab\u00eda aparecido en el seno de una familia de clase alta afincada en Esplugues. El padre -a\u00fan ingresado en el hospital Mateu Orfila despu\u00e9s de recibir varias pu\u00f1aladas de su propio hijo- dirige una conocida \u00f3ptica de la Ciudad Condal. \u00bfHab\u00eda algo m\u00e1s evidente para demostrar que la droga, la losa de la adicci\u00f3n, le puede pasar a cualquiera?<\/p>\n<p>El matrimonio y sus dos hijos -Gonzalo, y otro joven de 30 a\u00f1os que result\u00f3 herido leve- se trasladaban a Menorca en verano. \u00abMi refugio\u00bb, lo defin\u00eda Mayte. Hab\u00edan comprado un chalet en la urbanizaci\u00f3n Son Blanc, en Ciutadella. El mismo en el que el viernes se desat\u00f3 la tragedia. Al parecer,<strong> fue el hermano mayor quien encontr\u00f3 al joven sentado en la terraza con un cuchillo.<\/strong> Trat\u00f3 de calmarlo, pero al no conseguirlo <strong>subi\u00f3 a alertar a sus padres, que dorm\u00edan en la primera planta<\/strong>. Eran las dos de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Su madre no dud\u00f3 en acudir a socorrerlo aunque <strong>recibi\u00f3 una veintena de cuchilladas de su hijo<\/strong> antes siquiera de que su marido y el primog\u00e9nito pudieran impedirlo. Mayte mor\u00eda casi una hora despu\u00e9s. <strong>Gonzalo se asest\u00f3 pu\u00f1aladas en el abdomen y el pecho hasta ingresar en estado cr\u00edtico<\/strong> en el Mateu Orfila, donde contin\u00faa en la UCI. El padre sigue estable dentro de la gravedad ya en planta.<\/p>\n<p>Mayte ya hab\u00eda relatado c\u00f3mo hab\u00eda sido el primer brote psic\u00f3tico que hab\u00eda sufrido el chico. <strong>\u00abNos preguntaba afanosamente qu\u00e9 era lo que le est\u00e1bamos poniendo en la comida, en qu\u00e9 parte del cuerpo le hab\u00edamos puesto el chip<\/strong><strong>con el que le control\u00e1bamos y se lamentaba de tenernos como padres\u00bb<\/strong>, describi\u00f3. Pero en el centro m\u00e9dico de Bellvitge al que tuvieron que llevarle, no quisieron ingresarle. \u00abDijo que si no entraba por urgencias a causa de alg\u00fan accidente o herida grave no pod\u00eda atenderlo\u00bb, explicaba en relaci\u00f3n al psiquiatra que entonces trataba a Gonzalo G.<\/p>\n<p><strong>La mayor\u00eda de edad hab\u00eda hecho que la pesadilla creciera. <\/strong>Su deterioro f\u00edsico era cada vez m\u00e1s evidente: la delgadez extrema, el nulo apetito, su abstracci\u00f3n. Por m\u00e1s que lo intentaron, reconoc\u00eda la madre, no hubo manera de frenar su consumo.<strong>Cuando decidieron bloquearle el dinero que <\/strong>le daban cada mes, empezaron a faltar objetos de la casa. Ordenadores, videoconsolas, relojes. \u00abCog\u00eda y vend\u00eda todo lo que pod\u00eda para poder comprar marihuana y satisfacer su enorme ansia\u00bb.<\/p>\n<p>Gonzalo no s\u00f3lo se consum\u00eda por fuera, tambi\u00e9n por dentro. Acumulaba m\u00e1s de diez a\u00f1os de adicci\u00f3n y sufr\u00eda alucinaciones y delirios cada vez m\u00e1s fuertes.<strong>\u00abCada d\u00eda nos llamaba para decirnos que las paredes le hablaban, que las cosas de su habitaci\u00f3n se mov\u00edan solas, se sent\u00eda desprotegido y aterrado.<\/strong> Nos dijo que no pod\u00eda seguir viviendo con nosotros, que todas las habitaciones estaban pose\u00eddas\u00bb, rememoraba Mayte. Un terror invisible por el que le echaron del hotel y de la pensi\u00f3n en los que se escondi\u00f3.<\/p>\n<p>Los episodios violentos eran incesantes.<strong> Aconsejados por una fundaci\u00f3n religiosa, los padres de joven parricida le llevaron a vivir con una madre separada y sus dos hijos. <\/strong>Quiz\u00e1 en otro ambiente, lejos de lo que fuera que le torturaba, pudiera encontrar de nuevo el camino. <strong>\u00abEn muchas ocasiones nos confesaba que \u00e9l no quer\u00eda vivir as\u00ed, que ojal\u00e1 le hubiera tocado ser otra persona, pero que lo \u00fanico que quer\u00eda en esta vida era fumar marihuana. [&#8230;] Que antes de dejarla prefer\u00eda morir\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p>Una noche son\u00f3 el tel\u00e9fono. Sus compa\u00f1eros de piso les alertaban de que avisaran a la Polic\u00eda cuanto antes. <strong>\u00abGonzalo se hab\u00eda escapado, hab\u00eda cogido un taxi y se dirig\u00eda a nuestra casa amenazando con quemarla si nosotros nos encontr\u00e1bamos dentro\u00bb, <\/strong>continuaba. Cuando baj\u00f3 del veh\u00edculo s\u00f3lo vieron \u00abla figura de un chico joven en ese momento enloquecido\u00bb. Estaba completamente ausente, caminaba errante, se re\u00eda. \u00abSu agresividad verbal era aterradora\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00abMe di cuenta de que yo ya no pod\u00eda vivir m\u00e1s con \u00e9l, y que tampoco pod\u00eda vivir m\u00e1s as\u00ed. Ten\u00eda que acabar con su vida y despu\u00e9s con la m\u00eda.<\/strong> Hasta ese punto lleg\u00f3 mi dolor y mi desesperaci\u00f3n. Mi hijo, al que quer\u00eda como a nada en el mundo, al que amaba con toda mi alma\u00bb, escrib\u00eda Mayte rota por dentro. \u00c9l, reconoc\u00eda su madre, nunca se hab\u00eda opuesto a ser trasladado al hospital. <strong>Aquel d\u00eda empez\u00f3 el mes y medio que pasar\u00eda ingresado en el San Juan de Dios.<\/strong> Pero siguieron centros de desintoxicaci\u00f3n, psic\u00f3logos, terapeutas. Incluso un psiqui\u00e1trico en el que pas\u00f3 tres d\u00edas atado. \u00abPod\u00e9is imaginaros a mi hijo en pijama en un psiqui\u00e1trico, eso es imborrable, tan doloroso que ni si quiero ahora puedo eliminarlo de mi mente\u00bb, reconoc\u00eda Mayte.<\/p>\n<h2><strong>OPINI\u00d3N<\/strong><\/h2>\n<p>Personalmente creo que no son muy frecuentes este tipo de brotes y que obedecen a una patolog\u00eda dual previa. Pero eso no quiere decir que no puedan producirse y sea un riesgo que se debe conocer.\u00a0<a href=\"https:\/\/linktr.ee\/diegocalvomerino\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CONOCENOS MEJOR<\/a><\/p>\n<hr \/>\n<div class=\"ast-oembed-container \" style=\"height: 100%;\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Estructura en adicciones. EDUCAR en adicciones \ud83d\udc8c\ud83d\udc8c\u271d\u271d\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/1gEJcEY-dcs?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>RIESGOS REALES: \u00bfRecordamos la noticia? INTRODUCCI\u00d3N \u00abEncender el primer porro de marihuana. Un acto tan simple, tan cotidiano para muchos j\u00f3venes de nuestra sociedad. 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